Tres lugares. Tres personalidades. Un mismo estándar de excelencia.
Seleccionamos cada caviar por aquello que lo hace excepcional: su pureza, textura, carácter y persistencia.
El origen define su personalidad. Nuestra exigencia decide qué merece llevar nuestro nombre.
En Miankoo, Talesh, cerca del mar Caspio, nuestro Beluga nace de una tradición íntimamente ligada a uno de los grandes territorios históricos del caviar.
El agua pura de manantial, alimentada por fuentes subterráneas y el deshielo estacional, se equilibra con agua filtrada del Caspio para alcanzar una composición mineral excepcional. A ello se suma una alimentación tradicional a base de kilka del Caspio.
El resultado expresa el carácter clásico del Beluga: perlas grandes y luminosas, un umami profundo y elegante, y un final largo, sedoso y mantecoso.
El inconfundible carácter del Caspio.
A orillas del río Min, en Dujiangyan, Sichuan, nuestras instalaciones de maduración se benefician de las aguas que descienden de la meseta tibetana hacia la cuenca de Sichuan y de un extraordinario sistema de irrigación con más de dos mil años de historia.
Aquí, naturaleza y precisión trabajan juntas.
El control del salado y la maduración permite revelar perlas firmes, una textura refinada y un perfil limpio, equilibrado y preciso.
Tradición milenaria. Precisión contemporánea.
En Uruguay, el río es el protagonista.
Un canal alimentado por gravedad conduce continuamente agua fresca a través de la granja —más de 2.000 litros por segundo— sin necesidad de bombas.
Los esturiones nunca nadan dos veces en la misma agua.
El fluir constante del río, unido a la pureza natural del entorno y al suelo basáltico de la región, da lugar a un caviar de extraordinaria frescura: limpio y vibrante, de textura delicada y un final elegante y luminoso.
Pureza del Río Salvaje. Una expresión nacida del agua, el movimiento y la naturaleza.

Herencia · Profundidad · Opulencia

Precisión · Equilibrio · Refinamiento

Pureza · Vitalidad · Frescura